Por: Moisés Hidalgo, Departamento de Asuntos Públicos
Con una ceremonia realizada el viernes 21 de agosto, junto al monolito que recuerda el primer vuelo de una aeronave en territorio nacional, se conmemoró los 116 años de este trascendental hito que fuera protagonizado por César Copetta Brossio, acompañado por su hermano Félix, en una aeronave Voisin. La máquina había sido adquirida por David Echeverría Valdés y Miguel Covarrubias Valdés con el propósito de presentarla durante las celebraciones del Centenario de la República.
El acto fue organizado por el Instituto de Investigaciones Histórico Aeronáuticas de Chile (IIHACH), y a él asistió en representación de la Fuerza Aérea de Chile, el Jefe del Departamento de Asuntos Públicos, Coronel de Aviación (DA) Cristián Aparicio. También estuvo presente el Secretario General de la Dirección General de Aeronáutica Civil, Juan Acuña Bardessi, junto a invitados especiales.
En su discurso alusivo, el Coronel Aparicio, destacó la trascendencia de aquella hazaña y su aporte al desarrollo de una capacidad aeronáutica nacional puesta al servicio del país: “Hoy nos reunimos para recordar un momento que, más que un hito en nuestra historia aeronáutica, representa el instante en que Chile comenzó a mirar el cielo con otros ojos”, señalando que “aquel vuelo estuvo marcado por el espíritu de aventura, la audacia y la convicción de que era posible materializar lo que hasta entonces parecía reservado solo para algunos pioneros. Esta hazaña no constituyó únicamente el desplazamiento de una aeronave, sino el comienzo de un camino que permitió a Chile comprender que el dominio del espacio aéreo también representaba una forma de servir al país”.
Asimismo, el Jefe del Departamento de Asuntos Públicos de la Institución recordó la figura del Comodoro Arturo Merino Benítez, destacando su visión para transformar una capacidad naciente en una herramienta al servicio de Chile. Su legado, afirmó, permitió comprender la aviación como una expresión de soberanía, un instrumento de integración territorial y un apoyo permanente al desarrollo nacional.
Posteriormente, hizo uso de la palabra el Presidente del IIHACH, Norberto Traub, quien realizó una detallada reseña del acontecimiento y recordó la forma en que la prensa de la época informó sobre los primeros vuelos de César Copetta, lo que “abrió una ruta fundamental para el desarrollo aeronáutico nacional, permitiendo superar las barreras geográficas del país, atravesar el desierto, los canales australes, la Cordillera de los Andes, el Territorio Chileno Antártico y el Océano Pacífico, transformándose en una herramienta de conectividad, progreso, salud y esperanza”.
“Hoy, 116 años después de aquel 21 de agosto de 1910, no solo estamos mirando al pasado, sino que nos permitimos comprender que en estos terrenos de la entonces Chacra Valparaíso, en lo que es hoy la comuna de Ñuñoa, se gestó algo mucho más grande que el primer vuelo de un avión en nuestro país: fue el comienzo de un camino”, enfatizó.
La ceremonia, que finalizó con la interpretación del himno Camaradas a los acordes de la Banda Instrumental de la Fuerza Aérea, permitió rendir homenaje a quienes protagonizaron los albores de la aviación nacional y reafirmar la importancia de preservar su legado, recordando que aquel primer vuelo representó el inicio de una historia construida con audacia, sacrificio, innovación y una permanente vocación de servicio a Chile.