Por: Moisés Hidalgo, Departamento de Asuntos Públicos
En su Templo Catedral “Nuestra Señora del Cármen”, el lunes 4 de mayo, el Obispado Castrense conmemoró el centésimo décimo sexto aniversario de su creación con una ceremonia eucarística en la que se hicieron presentes representantes del Ejército, la Armada, Fuerza Aérea, además de Carabineros.
La delegación de la Fuerza Aérea de Chile fue encabezada por el Comandante del Comando de Combate, General de Aviación Máximo Venegas Raggio, y en ella estuvieron presentes el Jefe de la División de Desarrollo y Proyectos, General de Brigada Aérea (AD) Max Cárcamo Velásquez; Oficiales, Personal del Cuadro Permanente de diferentes unidades, junto a Cadetes de la Escuela de Aviación “Capitán Manuel Ávalos Prado”, quienes portaron el Estandarte de Combate del Plantel formador de Oficiales de la Institución.
La liturgia fue presidida por el Obispo Castrense de Chile, Pedro Ossandón Buljevic, acompañado del Nuncio Apostólico de Su Santidad en Chile, Kurian Mathew Vayalunkal.
La misa fue concelebrada por Sacerdotes y Diáconos de las instituciones, instancia en la que también participó el Jefe del Servicio Religioso de la FACH, Coronel de Aviación (SR) Juan Carlos Fuentes.
Durante la homilía, el Obispo Ossandón destacó la importancia de contar con un Obispado Castrense que cumple una destacada labor espiritual en apoyo a los integrantes de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Orden y Seguridad.
“Un soldado, un policía, un carabinero, todos los uniformados junto a sus familias necesitamos como algo esencial la presencia, la vida, la santidad de Dios en todas las personas. Necesitamos un fuego ardiente de amor de Cristo en nosotros, porque lo que define nuestra vocación de servicio es precisamente esa palabra sagrada: vocación”, afirmó.
En la ceremonia se pidió por los integrantes de las instituciones armadas y sus familias, quienes cumplen con sus labores de defensa y servicio a los habitantes del país.
El Obispado Castrense de Chile fue creado el 3 de mayo de 1910 como Vicariato. En 1986 fue elevado a Ordinariato Militar. Su misión es acompañar espiritualmente a los miembros de las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad Pública, asegurando su formación cristiana y la presencia pastoral en cuarteles, escuelas y unidades.