Por: Departamento de Asuntos Públicos
La Fuerza Aérea de Chile desea recordar y honrar la memoria de Wilma Kock Alvarado, quien falleció el pasado 20 de diciembre de 2025.
Enfermera de nuestra Institución, formó parte de la tripulación de los helicópteros de rescate de la FACH que acudieron al auxilio de los jóvenes uruguayos que sobrevivieron a la tragedia de los Andes en 1972, convirtiéndose en una figura inolvidable de aquella gesta heroica.
Fue una de las primeras personas del equipo médico en tener contacto directo con los deportistas Roberto Canessa y Nando Parrado en Los Maitenes, y posteriormente con el resto de los sobrevivientes en el fuselaje.
En medio de la emergencia, la enfermera protagonizó una anécdota que refleja su profunda calidad humana: antes de subir a los helicópteros, cortó flores silvestres para llevárselas a los jóvenes. En diversas entrevistas, relató que pensaba en el dolor de las madres y quería que el primer encuentro con la libertad de los heridos incluyera un gesto de vida y belleza tras tanto sufrimiento.
Su labor profesional fue determinante para estabilizar a los rugbistas, quienes presentaban cuadros severos de desnutrición, deshidratación y quemaduras por el sol y el frío. Los sobrevivientes la recuerdan con especial cariño por su ternura y por haber sido la "primera presencia femenina" amable que vieron tras 72 días de pesadilla en la montaña. Wilma Kock solía relatar que aquel encuentro fue impactante; al ver a los jóvenes con los labios sangrantes y la piel quemada, ellos la abrazaban y lloraban. En ese momento, al tener ella un hijo pequeño, no pudo evitar empatizar profundamente con las familias uruguayas que habían pasado meses en la incertidumbre.
La enfermera fue de las primeras mujeres en integrar las filas de la sanidad aérea, abriendo camino para las futuras generaciones de Oficiales de los Servicios. Su desempeño no se limitó a recintos hospitalarios, sino que también demostró preparación superior para operar en diversas plataformas de vuelo, desde aviones de transporte pesado hasta helicópteros de rescate en zonas de catástrofe.
Su legado también se extendió a la formación de nuevas generaciones de Oficiales de Sanidad. Dentro de la FACH cumplió un rol clave como formadora de varias generaciones de enfermeras del aire, siendo Jefa de Instrucción por varios años.
Su trabajo influyó para que la enfermería de combate en el país pasara de ser una función de apoyo a convertirse en una especialidad altamente técnica, capaz de gestionar unidades de terapia intensiva aerotransportadas en condiciones meteorológicas y geográficas extremas.
En febrero de 2024, participó en una visita oficial al Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio (MNAE) junto a otros rescatistas del "Milagro de los Andes", donde su testimonio y labor fueron reconocidos como parte fundamental del patrimonio histórico de la aeronáutica chilena. Asimismo, en marzo de 2024, fue condecorada por la Municipalidad de Providencia junto a otros miembros de la tripulación de los helicópteros H-89 y H-91 de la FACH, destacando su rol histórico como la única mujer en el equipo de rescate directo en la cordillera.
Con su partida, la Institución despide a una gran profesional, cuya dedicación y valentía la posicionan como una verdadera pionera entre las mujeres en la Fuerza Aérea de Chile, dejando un legado de servicio y humanidad que perdurará en el tiempo.