Por: Francisco Rojas, Departamento de Asuntos Públicos.
La mañana del sábado 1 de noviembre, a los pies del Monumento a los Mártires de la Aviación Militar Chilena, emplazado en la Escuela de Aviación “Capitán Manuel Ávalos Prado”, la Fuerza Aérea de Chile honró la memoria y brindó un homenaje póstumo a los 612 Aviadores Militares fallecidos en actos del servicio.
La actividad fue presidida por el Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile, General del Aire Hugo Rodríguez González, y contó con la presencia de integrantes del Alto Mando Institucional, ex Comandantes en Jefes de la FACH, Oficiales, Personal del Cuadro Permanente y representantes de círculos de personal en retiro de la Institución y de organismos aeronáuticos.
Durante la ceremonia, el Director de la Escuela de Aviación “Capitán Manuel Ávalos Prado”, Coronel de Aviación (A) Alejandro Arévalo recordó al primer Aviador Militar caído en el cumplimiento del deber en nuestro país, el Teniente 2° Francisco Mery Aguirre, señalando que “en ese vuelo nació una tradición que aún nos guía: la de quienes sirven con fe, con coraje y con la convicción de que el deber se cumple, incluso cuando exige la vida misma”. Agregando que “Mery se convirtió en el primer mártir de la aviación militar chilena, y su nombre quedó unido para siempre al origen del espíritu aéreo de nuestra nación”.
“Honrar a los caídos, es cuidar a los vivos. Es asegurar que cada misión se cumpla con el mismo rigor, la misma pasión y el mismo amor por Chile con que ellos sirvieron. Ellos siguen volando con nosotros, invisibles pero presentes, en el espíritu y la vocación de toda la Fuerza Aérea”, puntualizando que “nuestra Institución ha crecido sin olvidar sus raíces”.
Al finalizar, el Coronel Arévalo manifestó que “frente a este monumento, reafirmamos el compromiso de honrar su memoria no solo con palabras, sino con hechos: con trabajo bien hecho, con disciplina, con unidad y con amor por la Patria”. Agregando que “porque, como enseña la tradición institucional, el aviador chileno no teme a la altura, su deber está -y siempre estará- más alto que el cielo”.
A continuación, el Capellán Nacional Evangélico, Cristian Quilodrán, realizó una invocación espiritual, destacando las virtudes y valores del Aviador Militar, desde los inicios de la aviación hasta nuestros días y de cada uno de los integrantes de la FACH.
Posteriormente, el Obispo Castrense de Chile, Monseñor Pedro Ossandón Buljevic, junto a los capellanes institucionales, celebró una eucaristía en memoria de los mártires de la Fuerza Aérea de Chile, manifestando que “recordar a nuestros fallecidos, nos lleva a renovar en el corazón de los Aviadores Militares la vocación de servicio”, para luego asperjar el Monumento a los Mártires de la Aviación Militar Chilena, realizando una oración por los precursores de la FACH, oportunidad en la que se efectuó un “toque de silencio” en honor a los integrantes de la Institución fallecidos en actos del servicio.
Continuó la ceremonia con la presentación de las ofrendas florales por parte del Instituto de Investigaciones Histórico Aeronáutico de Chile, del Círculo de Suboficiales en Retiro de la Fuerza Aérea, del Club de Suboficiales Mayores de la FACH, del Centro de Ex Cadetes y Oficiales “Águilas Blancas”, del Círculo de Coroneles de Aviación, del Centro de Generales de la Institución y de la Fuerza Aérea de Chile, la que fue representada por el General del Aire Hugo Rodríguez González acompañado por el Suboficial Mayor Pedro Rivera.
La ceremonia finalizó con la interpretación del himno de la Fuerza Aérea de Chile “Camaradas”, instancia en la que una bandada de aeronaves T-35 Pillán sobrevoló el Monumento a los Mártires, simbolizando con el vuelo en “formación cruz” el profundo respeto a los Mártires de la Aviación Militar.
Orígenes del Monumento a los Mártires
La obra reconoce el aporte de un grupo de chilenos al desarrollo de la aviación tanto en América como en Europa, entre los que se cuentan José Luis Sánchez Besa, Luis Omar Page y Dagoberto Godoy, entre otros.
El Monumento a los Mártires de la Aviación Militar Chilena se inició en 1914, tras la muerte del Teniente 2° Francisco Mery Aguirre y posteriormente, la desaparición del Teniente 1º Luis Alejandro Bello Silva, ese mismo año. Una vez perfilado el proyecto y durante la etapa de diseño y de financiamiento, fallecieron en actos de servicio el Sargento 1º Adolfo Menadier Rojas y los Tenientes Tucapel Ponce, Emilio Berguño y Pedro Luco.
A todos ellos está dedicado el monumento, terminado en 1916, e inaugurado en 1917 en los terrenos de la actual Escuela de Aviación "Capitán Manuel Ávalos Prado", con la presencia del Presidente Juan Luis Sanfuentes.
El monumento se compone de una escultura de bronce de 800 kilos que representa a un cóndor, realizada por Rómulo Tonti y fundida en la Escuela de Artes y Oficios de Santiago, y de un monolito de estructura troncocónica en hormigón armado sobre basamento de planta cuadrada diseñado por el ingeniero Adalberto Rojas.
La obra es considerada Monumento Nacional por ser un vestigio material de la llamada “época de la aviación gloriosa”, que abarca desde 1910 a 1930, en la que Chile jugó un papel protagónico en el desarrollo de la aviación civil y militar a nivel mundial.