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F-5: 50 AÑOS AL SERVICIO DE LA DEFENSA DEL ESPACIO AÉREO NACIONAL

La Fuerza Aérea de Chile conmemora cinco décadas de operación de una de sus aeronaves más emblemáticas.

14 Septiembre 2026

Por: Claudia Castro, Departamento de Asuntos Públicos

Desde su llegada al país en 1976, el F-5 ha sido protagonista de importantes hitos institucionales y un actor fundamental en la protección de la soberanía y el control del espacio aéreo nacional.

La historia del F-5 en Chile se remonta a la década de 1970, cuando la Fuerza Aérea buscaba incorporar una aeronave de combate supersónica que fortaleciera sus capacidades operacionales. Tras la firma del contrato en 1974, los primeros F-5E y F-5F llegaron al país en julio de 1976, luego de recorrer más de 10 mil kilómetros desde California hasta la Base Aérea Cerro Moreno, en Antofagasta.

Desde entonces, esta aeronave ha desarrollado su misión principal de defensa y control del espacio aéreo, operando tanto en el norte como en el sur del país, constituyéndose en una pieza clave de la capacidad disuasiva de la Institución.

Actualmente, el F-5 integra la dotación del Grupo de Aviación N°12 de la IVª Brigada Aérea, asentada en la Base Aérea Chabunco, desde donde continúa cumpliendo tareas de vigilancia, entrenamiento y preparación para la defensa nacional.

A lo largo de sus 50 años de servicio, el F-5 ha participado en ejercicios y operaciones que forman parte de la historia aeronáutica institucional. Entre ellas destacan el ejercicio Blue Sky II de 1988; la Operación Manu Tama’i de 1998, que permitió concretar el primer despliegue de aviones de combate a Rapa Nui; y la participación en el ejercicio internacional Red Flag, en Estados Unidos, considerado uno de los entrenamientos de combate aéreo más exigentes del mundo.

La modernización que dio origen al F-5 Tigre III permitió extender su vida útil y potenciar sus capacidades, incorporando tecnología de avanzada y consolidando el aporte de la Empresa Nacional de Aeronáutica (ENAER) en el mantenimiento y desarrollo de sistemas aeronáuticos de alta complejidad.

Durante cinco décadas, esta aeronave no solo ha contribuido a la defensa del país, sino que también ha sido una plataforma fundamental para la formación de generaciones de pilotos de combate, especialistas y técnicos aeronáuticos.

Su legado se refleja en miles de horas de vuelo, en el desarrollo de doctrina institucional y en el profesionalismo de quienes han integrado sus tripulaciones y equipos de apoyo.

Al cumplirse 50 años de su incorporación a la Fuerza Aérea de Chile, el F-5 continúa representando un símbolo de capacidad operativa, preparación permanente y compromiso con la misión de resguardar la soberanía y los intereses de la nación desde el aire.

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