Click acá para ir directamente al contenido

ENTRENANDO CON LOS F-14 Y F-18: EL PASO DEL F-5 POR EL EJERCICIO BLUE SKY II

Sobre los cielos de Antofagasta, un grupo de pilotos de la Fuerza Aérea de Chile midió sus habilidades frente a los mejores elementos de la Armada de Estados Unidos.

14 Septiembre 2026

Por Departamento de Asuntos Públicos

En septiembre de 1988, las costas del norte de Chile recibieron la visita del USS Independence, un portaaviones de la Armada Estadounidense invitado por la Fuerza Aérea de Chile para participar en la segunda edición del ejercicio conjunto Blue Sky.

En su cubierta de más de 300 metros, el Independence traía a bordo una variedad de escuadrones de combate, entre los cuales se encontraban el VFA-103 "Jolly Rogers", reconocidos por la bandera pirata que pintaban en las colas de sus F-14A Tomcat, y el VFA-131 "Wildcats", que operaba el moderno F/A-18A Hornet, siendo estas dos agrupaciones los principales rivales del ejercicio.

Los seleccionados para hacer frente a los pilotos navales en combate simulado serían los Grupos de Aviación N° 8 y N° 7. Este último se había consolidado como la principal cuna de cazadores supersónicos tras la llegada de los primeros F-5E/F Tiger II al país en 1976. En aquel tiempo, las aeronaves chilenas aún operaban en su configuración original, años antes de recibir la profunda actualización tecnológica, de radar y armamento que los elevaría al estándar Tigre III.

Tras un briefing conjunto donde se trazaron los planes y se establecieron las reglas de seguridad, los vuelos comenzaron. Para medir las verdaderas capacidades de combate cercano, los enfrentamientos se realizaron dentro del rango visual (dogfight), permitiendo solo la simulación de lanzamientos de misiles aire-aire de corto alcance y ráfagas de cañón.

Los pilotos de los F-5 aprovecharon al máximo el reducido perfil visual de sus naves, su maniobrabilidad y rápida tasa de giro para explotar las vulnerabilidades del gran tamaño y peso de los F-14 y F-18. Tras dos días de intensos combates tácticos, la reunión de análisis final trajo una sorpresa para las tripulaciones visitantes.

A pesar de los recuentos, la exhaustiva revisión de las cintas de las cámaras de combate y las discusiones entre ambos bandos, el resultado demostró ser favorable para la Fuerza Aérea de Chile, los Aviadores Militares obtuvieron la mayoría de derribos simulados por sobre sus rivales navales.

La jornada resultó de gran orgullo para la Institución y sus pilotos, quienes pudieron demostrar en la práctica los frutos del arduo entrenamiento y rigor táctico que exige la aviación de combate de primera línea.

Hoy, a casi cuatro décadas de aquella hazaña sobre el desierto de Atacama, el rugido de esos mismos reactores ya no domina el norte, sino que resuena en los cielos de la Patagonia. Actualmente, la flota de F-5 Tigre III opera bajo el emblema del Grupo de Aviación N° 12, con asiento en la Base Aérea Chabunco en Punta Arenas.

Despliegues como Blue Sky forjaron la mística y cimentaron la reputación internacional del F-5 en la Fuerza Aérea de Chile, el cual este año conmemora sus 50 años de servicio ininterrumpido; medio siglo de adaptación y vigencia que mantienen al "Tigre" como uno de los pilares fundamentales de la Defensa Nacional.

Tags