Por: Claudia Castro, Departamento de Asuntos Públicos
Ubicada en Bahía Paraíso, costa de Danco, en la Península Antártica, la Base Aérea Antártica “Gabriel González Videla” cumple en marzo 75 años de existencia, consolidándose como un hito fundamental de la presencia del Estado de Chile en el continente blanco. Inaugurada el 12 de marzo de 1951, fue el primer asentamiento construido por la Fuerza Aérea de Chile en territorio antártico y lleva el nombre del Presidente Gabriel González Videla, primer Jefe de Estado del mundo en visitar la Antártica en ejercicio de su cargo.
A lo largo de su historia, la Base ha experimentado distintas etapas de funcionamiento y administración, reflejo de la evolución de la actividad antártica nacional. Tras períodos de intensa actividad inicial y fases en que su función se acotó al apoyo y refugio, la Base fue recuperada operativamente por la Fuerza Aérea de Chile a partir de 2003, reafirmando su rol institucional en el Territorio Chileno Antártico.
Actualmente, la Base Aérea Antártica “Gabriel González Videla” opera de manera estacional durante el período estival, concentrando su labor en el apoyo a la actividad científica y en el ejercicio efectivo de la presencia nacional en la zona. Durante este período, la Base es capaz de alojar hasta 14 personas, quienes cumplen funciones logísticas y de apoyo, permitiendo el desarrollo seguro y continuo de las tareas asignadas.
El funcionamiento de la Base se sustenta en el trabajo planificado y comprometido del personal de la Fuerza Aérea de Chile, que enfrenta condiciones climáticas extremas, aislamiento y exigencias propias de la campaña antártica. Esta labor refleja los valores institucionales de vocación de servicio, profesionalismo y espíritu de sacrificio, constituyéndose en una expresión concreta del ejercicio de soberanía en uno de los territorios más exigentes del planeta.
Próxima a cumplir 75 años, la Base Aérea Antártica “Gabriel González Videla” no solo conmemora su historia y legado, sino que reafirma su alta relevancia histórica, científica y simbólica para el país y para la Fuerza Aérea de Chile, proyectándose como un elemento clave en la presencia nacional y en el desarrollo futuro de la actividad antártica.