Por: Claudia Castro, Departamento de Asuntos Públicos.
El 27 de octubre de 1940, César Copetta Brossio, pionero de la aviación chilena, perdió la vida trágicamente en un accidente ocurrido a la entrada del Aeropuerto Los Cerrillos, mientras realizaba el vuelo de prueba de una aeronave construida por él mismo. El aparato perdió estabilidad poco después del despegue, precipitándose a tierra sin que el aviador pudiera recuperar el control.
Copetta había pasado a la historia tres décadas antes, el 21 de agosto de 1910, cuando, al mando de un biplano Voisin, realizó el primer vuelo registrado en Chile, despegando desde la “Chacra Valparaíso” en Ñuñoa. En esa jornada logró mantenerse en el aire por cerca de cinco minutos, alcanzando una altura de aproximadamente diez metros, hazaña que marcó el inicio de la aviación en nuestro país.
Su espíritu visionario y su pasión por volar abrieron el camino para el desarrollo de la aeronáutica chilena. Su ejemplo sigue inspirando a las nuevas generaciones de aviadores y técnicos que, bajo los valores y el legado de la Fuerza Aérea de Chile, continúan trabajando por el progreso y la consolidación del ámbito aeronáutico nacional.
